
Elena está acostada en la cama de su hermana mirando al techo. Cecilia, de costado, apoya su rodilla en la pierna de Elena en una posición semi-fetal, su nariz toca el hombro y su brazo cruza la clavícula de Elena. Cerrando fuerte los párpados, dice:
-Gracias por bancarme loca. Gracias, en serio.
Cecilia percibe un cambio en la respiración de Elena.
-No me agradezcas tanto. –le responde.
El brazo de Cecilia, a la altura del codo, percibe un repiqueteo. Es el corazón de Elena que va tomando fuerza. Cecilia quiere preguntar. Abre la boca pero no sale ningún sonido, su propio corazón comienza a acelerarse. Abre los ojos justo a tiempo para ver los labios resecos de Elena abrirse con dificultad y pronunciar:
-Soy una basura. No merezco que me agradezcas nada.
-Gracias por bancarme loca. Gracias, en serio.
Cecilia percibe un cambio en la respiración de Elena.
-No me agradezcas tanto. –le responde.
El brazo de Cecilia, a la altura del codo, percibe un repiqueteo. Es el corazón de Elena que va tomando fuerza. Cecilia quiere preguntar. Abre la boca pero no sale ningún sonido, su propio corazón comienza a acelerarse. Abre los ojos justo a tiempo para ver los labios resecos de Elena abrirse con dificultad y pronunciar:
-Soy una basura. No merezco que me agradezcas nada.